Por RendónBenítez

Sobrevivir al paso del tiempo para una banda puede ser algo exclusivo de elegidos, esos que parecen ser tocados por algún tipo de divinidad –si es que existen– para sobrepasar tensiones internas, problemas legales o contractuales y adaptarse a las nuevas tendencias que en nombre de modas aparecen cada cierto tiempo, renovando el panorama musical de un país y, en época de globalización, del mundo entero. Pero el paso del tiempo va dejando sobrevivientes, casi siempre los que, acompañados de calidad y honestidad en su propuesta, logran adaptarse a los cambios o se aferran fuertemente a un estilo, poniendo como bandera la identidad sobre todas aquellas externalidades que puedan contaminar la naturaleza de su propio arte.

El anterior es el caso de las 1280 Almas, agrupación que celebrando sus 20 años de carrera musical –que los posicionaron como uno de los más importantes referentes del rock nacional–, editó en septiembre del 2012 Pueblo Alimaña, su primer álbum de estudio tras la edición de Sangre Rebelde en 2004.

Es así de sencillo: ¿A qué suena Pueblo Alimaña? Suena a las Almas.

… un buen disco: fuerte, coherente y contundente.

Lo anterior es tal vez el punto más llamativo del trabajo; no sólo que la banda después de 20 años de vida artística siga siendo fiel a su sonido y a su propuesta, sino que en su mezcla de géneros, en los que se reconocen guitarras reggae, algunas bases latinas traídas de la salsa y el rock crudo y directo del punk, la agrupación bogotana vuelve a exponer fielmente y sin caer en la repetición ese sonido propio que no cabe en etiquetas. Tal vez sea este el punto que explique la longevidad y vivencia de la agrupación en estos momentos.

A pesar de haber sido concebido fragmentado –algunas de sus canciones fueron entregadas como sencillos en años anteriores–, el álbum conserva una cohesión bastante atractiva. Su estética y hasta el orden de las canciones encajan perfectamente en un trabajo que, sin muchas pretensiones, reafirma la grandeza de una de las agrupaciones mas importantes del los últimos tiempos en Colombia. 

Las ya tradicionales y contundentes líneas melódicas en el bajo de Juan Carlos Rojas, más las guitarras filosas de Hernando Sierra acompañadas por la percusión de Leonardo López, acompañan los 12 cortes de un buen disco: fuerte, coherente y contundente. Desde las síncopas de “Animalito“, pasando por “Sin Remitente” y el ya clásico corte “Surfiando En Sangre”, a mi modo de ver el mejor del trabajo por su naturaleza y letra, la placa consigue enganchar al oyente, entregando al más fiel de los seguidores del proyecto esa descarga de rock con identidad que tanta falta hace en estos tiempos modernos y globalizados.

“Flor de Insumisión” baja la aceleración pero solamente para enfatizar una de las letras más fuertes y directas de la placa. Ésta es seguida por otra bomba hecha canción: “Anti-Patriota”. Así es, Pueblo Alimaña conserva ese poder subversivo en palabras y frases que cuestionan nuestra actualidad y realidad, otro elemento resaltable del trabajo y de la vigente carrera de la agrupación.

Tras “Huellas En La Arena” y “DHZ”, que recuerda esos primeros años del Háblame de Horror, llegan “Tu Sonrisa” –otro corte de gran factura– e “Incendio Y Saqueo”, una versión propia de “Burnin’ And Lootin” del Burnin’ de Bob Marley. Así se da paso a uno de los experimentos más llamativos del álbum: “La Cintura del Pacífico”, en donde las bases rítmicas del Pacífico colombiano se mezclan con la propuesta sonora de la banda.

Con “Infiltrados Por El Terrorismo” y “Rockeros Muertos”, canción a tempo lento que habla sobre aquellos que quedaron en el camino y que por diferentes motivos se alejaron de la escena musical alternativa, se cierra Pueblo Alimaña, un disco que vuelve a poner a las 1280 Almas dentro del radar, grito de vida que, con toda su naturaleza, se convierte en la mejor celebración de 2 décadas de fidelidad a un sonido y una propuesta. En conclusión, una placa imprescindible para cualquier fanático acérrimo de la banda y gran punto de partida para aquel que apenas quiera adentrarse en el mundo sonoro y musical de las Almas.M